El proyecto se focaliza en la revitalización de la vivienda situada en la planta 12 del emblemático edificio madrileño de Torres Blancas, caracterizado por su arquitectura orgánica en las formas y un excelente tratamiento del hormigón en su estructura y en su envolvente exterior.

Una búsqueda basada en la simplificación de los espacios interiores, eliminando todas aquellas divisiones estrictamente no necesarias, para la formación de ambientes diáfanos y volumétricamente atractivos. Una regresión a la estructura original manteniendo únicamente la sinuosidad de las envolventes exteriores y de los elementos estructurales, dónde el hormigón se descubre en honor a su primitiva materia.

El espacio, de un riguroso blanco, se realza por las formas orgánicas de paredes, la volumetría de la estructura de hormigón, la calidez aportada por el pavimento de madrera y las celosías de vidrio que tiñen los espacios de una suave luz anaranjada. Así mismo, los baños inspirados en los pliegues y formaciones de las caracolas se llenan de color para crear espacios más vitales y enérgicos.

La vivienda se distribuye en base a la funcionalidad de sus espacios, generando tres zonas diferenciadas, como es el área de servicio, la zona pública y la privada. Como resultado obtenemos una vivienda claramente organizada y a la vez perfectamente articulada, donde se enaltecen las particularidades originales del edificio en impecable armonía con el programa de necesidades descrito por los propietarios.

marzo 18, 2018